Los churros guayaquileños, conocidos por muchos como piticlanes, son uno de los dulces más entrañables de la tradición popular en Guayaquil. Con su exterior crujiente, su interior suave y su toque de azúcar o manjar, este postre ha sido parte esencial de la gastronomía urbana desde generaciones pasadas.
Durante décadas, los piticlanes fueron infaltables en las esquinas del centro, en ferias barriales, escuelas y parques. Más que un simple bocadillo, estos churros representan recuerdos de infancia, tardes en familia y la esencia de una ciudad vibrante que encuentra alegría en sus sabores.

Aunque el tiempo ha traído nuevas versiones y rellenos, el churro guayaquileño mantiene su lugar como un ícono del sabor local. Su preparación casera ha resurgido con fuerza, manteniendo viva una tradición que nunca pasa de moda.

Descubre más sobre este delicioso clásico y por qué sigue siendo uno de los postres más queridos del Ecuador.
Churros
Harina de trigo 1 taza
Agua 1 taza
Mantequilla 50 gr
Sal 5 gr
Huevos 2 unidades
Azúcar
Aceite



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